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Una mujer se desnuda en el bosque

El principio en el sendero

Ella se detuvo sobre la tierra compacta del sendero. Los árboles formaban una bóveda sobre su cabeza.

Una mujer de pie, sonriendo, con ropa informal

Llevaba un top rosa y unos shorts azules. Una pequeña argolla plateada brillaba en su ombligo.

Sus labios se estiraron hacia atrás. Mostró sus dientes en una sonrisa silenciosa dirigida a la nada.

Sus manos se alzaron. Los dedos se engancharon en el borde inferior de la prenda rosa.

El tejido se deslizó por su torso. Quedó por un momento sobre su pecho antes de ser apartado.

Ella dejó caer el top sobre la mochila negra que descansaba a sus pies. En su lugar, sostuvo un sujetador negro.

Minuto dos y cuarenta y cinco

Ella giró sobre la tierra compacta del sendero. Quedó de espaldas. Sus manos se posaron en el cinturón de los shorts azules.

Los dedos se cerraron sobre el botón metálico. Lo desabrocharon. Bajaron la cremallera.

Una mujer ajusta sus pantalones cortos mientras mira hacia atrás

La tela de los shorts cedió. La prenda se deslizó varios centímetros por sus caderas. Se detuvo allí.

La línea de las costuras de los pantalones cortos siguió la curva de sus glúteos. La piel de su espalda baja quedó expuesta.

El borde superior de sus bragas rosas asomó por encima de la tela azul. El pequeño aro de metal de su piercing umbilical permaneció visible.

Sus manos se separaron de la prenda. Colgaron a los lados de su cuerpo por un momento.

Luego, los brazos se cruzaron delante de su torso. Los dedos se aferraron a sus propios bíceps.

Permaneció así, de pie, con la espalda al claro del bosque. La bolsa negra yacía en el suelo, a un lado del sendero.

No hubo más movimiento. Los árboles no se movieron. La luz filtrándose entre las hojas tampoco cambió.

En el claro del bosque

Ella se desabrochó los shorts y los bajó hasta los tobillos. Se inclinó ligeramente para quitárselos por completo y los dejó caer sobre la tierra compacta del sendero.

El giro

Se enderezó y giró sobre sus pies. Quedó de perfil frente al tronco de un árbol. Su torso aún estaba cubierto por el top rosa.

Llevó ambas manos a sus glúteos. Sus palmas se posaron sobre la tela azul de los shorts ahora en el suelo. Los dedos se abrieron, cubriendo la mayor superficie posible.

Los ajustes

Mantuvo la posición de lado. Su mirada se perdió entre los árboles frente a ella. No hubo prisa en sus movimientos.

Realizó una serie de pequeños cambios.

  • Ajustó la presión de sus manos.
  • Arqueó ligeramente la espalda.
  • Cambió el peso del cuerpo de una pierna a la otra.
  • Giró los hombros unos grados.
  • Bajó los brazos un instante para luego recolocarlos.
  • Fijó la vista en un punto distinto del follaje.

Permaneció así un minuto completo. Después, separó las manos de su cuerpo. El siguiente movimiento fue hacia el cierre de su top.

Los minutos centrales

Ella mantuvo las manos en el sostén por un momento. Sus dedos se movieron hacia los ganchos en la espalda. Los pequeños cierres metálicos cedieron con un sonido leve y seco.

El sujetador se separó de su torso. Ella lo sostuvo frente a sí con una mano, mientras la otra permaneció en la espalda. La prenda negra colgaba, inmóvil, contra el fondo de árboles y tierra.

Durante casi un minuto completo, no hubo otro movimiento. La mujer permaneció de pie, de perfil, sosteniendo la prenda. Luego, su brazo con el sostén descendió lentamente hacia un costado.

La prenda negra cayó al suelo, sobre la tierra compacta del sendero. No hizo ruido al aterrizar. Sus manos, ahora libres, se elevaron hacia el torso.

Sus palmas se encontraron con su pecho. Los brazos se cruzaron, cubriéndolo. Los dedos se cerraron ligeramente sobre la piel. Esta posición de abrazo sobre sí misma se mantuvo fija.

La siguiente tabla describe los cambios en los elementos de la escena durante este intervalo.

Al principioAl final
El sujetador negro permaneció en sus manos.El sujetador negro yació en el suelo.
Sus brazos colgaron relajados a los lados del cuerpo.Sus brazos se cruzaron sobre el pecho.
Su torso estuvo descubierto a la luz del bosque.Sus manos y brazos ocultaron la parte frontal de su torso.

El movimiento cesó por completo después de que el sujetador tocara el suelo. Su cuerpo giró ligeramente, presentando un ángulo más frontal. La postura de autoprotección no se alteró.

El viento movió las hojas de los árboles cercanos. Una hebra de su cabello claro se desprendió y cayó sobre su mejilla. Ella no la apartó. Su mirada permaneció fija en un punto entre los árboles, al frente.

El único cambio en los siguientes segundos fue un ajuste mínimo del peso de su cuerpo de una pierna a la otra. Los brazos apretados no se movieron de su posición. El silencio del bosque rodeó la figura estática.

Minuto siete en el tapete

Se sentó en el tapete negro, junto al tronco del árbol. Apoyó la espalda en la corteza. Dobló las piernas y rodeó sus rodillas con los brazos. Los dedos de sus manos se entrelazaron sobre las espinillas.

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Permaneció así varios segundos. La bolsa negra quedó a un lado, sobre la tierra compacta del sendero. Su rostro estaba vuelto hacia el frente, pero su mirada no se fijaba en nada concreto.

Luego, soltó lentamente su propio abrazo. Deslizó las manos por sus muslos. Las palmas recorrieron la piel al aire libre, desde las rodillas hacia arriba. El movimiento fue pausado, sin prisa.

Sus manos llegaron a la parte superior de los muslos. Se detuvieron allí un momento. Los pulgares hicieron pequeños círculos sobre la piel interior. El resto de los dedos descansaba en la parte externa.

Tras esa pausa, giró el torso. Se colocó de lado respecto al árbol. La posición le permitió apoyar la espalda en un costado del tronco. Desde allí, podía ver el sendero que se extendía frente a ella.

Minuto ocho a la sombra

Cambió de postura otra vez. Se giró completamente, poniendo la espalda al camino. Se arrodilló sobre el tapete negro. Inclinó el torso hacia adelante.

Apoyó las manos en el borde delantero del tapete. Los brazos quedaron rectos, sosteniendo el peso de su pecho. Su cabeza colgaba entre los hombros, mirando la tela negra bajo sus manos.

Quedó inmóvil en esa posición de cuatro puntos. La curva de su espalda era clara desde los hombros hasta la cintura. El piercings rosado en su ombligo quedó oculto en el pliegue de su torso flexionado.

La luz del bosque, filtrada por las hojas, caía sobre su piel. Una línea de sombra cruzaba su columna vertebral. No hubo más movimiento durante un tiempo prolongado. Solo el lento ritmo de su respiración levantaba y bajaba sus costillas.

En el margen de la alfombra

La mujer giró de nuevo sobre la alfombra. Su torso quedó frente al espacio abierto del sendero. Se apoyó en las manos, con los brazos extendidos hacia atrás.

Las palmas de sus manos se hundieron ligeramente en la superficie negra. Los dedos se abrieron, tocando la áspera textura del tejido. La espalda se arqueó un poco con el peso del cuerpo.

La luz del bosque iluminó su pecho. Sus brazos, al sostenerla, mantuvieron los hombros ligeramente elevados. Las piernas permanecieron extendidas sobre el borde de la alfombra.

Los muslos descansaban en contacto con el suelo. Los pies, con las plantas hacia arriba, se cruzaron uno sobre otro. La cabeza se inclinó hacia un lado, dirigiendo la mirada al frente.

Mantuvo esa postura durante un minuto completo. No hubo más movimientos. La respiración era apenas perceptible en el quieto aire del bosque.

El silencio solo se rompía con el rumor de las hojas. Su cuerpo era una estatura inmóvil en el claro. La alfombra negra era una mancha definida bajo ella.

Al lado, la bolsa negra seguía en su lugar. La ropa interior rosada yacía abandonada cerca de un árbol. Nada más ocupaba el espacio del sendero.

Finalmente, la expresión de su rostro era neutra. Los ojos miraban fijamente hacia la nada, sin enfocar nada en particular. La boca estaba relajada, sin una sonrisa.

Así se quedó, apoyada en sus manos, cuando el tiempo asignado llegó a su fin. El último minuto transcurrió sin un solo gesto. Todo permaneció exactamente en su sitio.